¿Cubre mi seguro tanto reparación como sustitución?

Cuando contratamos un seguro para nuestro coche no debemos pensar sólo en cubrir la responsabilidad civil obligatoria que exige la ley, sino que es recomendable incluir más coberturas que, aunque no parezcan imprescindibles a priori, a futuro es posible que sean muy útiles, sobre todo por el coste que pueden suponer las futuras reparaciones.

Hay que pensar que un coche puede sufrir otros contratiempos más allá de un accidente de tráfico, como el robo, ser víctima del vandalismo, el atropello accidentando de un animal en carretera, etc.

Hay garantías como la de daños propios que sólo están incluidas en los seguros a todo riesgo y hay otras muy comunes de las que se puede disfrutar también con otros seguros más básicos, como es el caso de la cobertura de lunas.

Nuestro consejo: revisa bien tu póliza, comprueba que cubra las lunas de tu coche y descubre en qué situaciones actúa esta garantía.

Para empezar, ¿qué es la cobertura de lunas y cuándo se incluye?

¡Tranquilidad! Aunque no lo sepas, la cobertura de lunas es una de las garantías que está incluida en prácticamente todos los seguros de coche, a excepción de los seguros a terceros más básicos del mercado. Esta garantía cubre, principalmente, la reparación, colocación o sustitución de las lunas delanteras (parabrisas), laterales (ventanillas) y traseras (luneta) del coche asegurado.

Por tanto, la aseguradora se hará responsable de arreglar los daños o  pérdida de estas partes del coche que tengan su origen en una causa instantánea, violenta e independiente de la voluntad del conductor o del asegurado.

Y… ¿qué no cubre la cobertura de lunas?

Deberás repasar atentamente la cobertura de lunas de tu vehículo para informarte del conjunto de exclusiones de tu contrato. Seguro que habrá determinadas situaciones o daños que no estarán cubiertos por el seguro, deberás tenerlos claros.

A continuación te detallamos los más comunes:

1.- Normalmente la cobertura de lunas cubre la reparación o sustitución de  determinados componentes del coche. Por eso, si las piezas no pueden ser ni reparadas ni sustituidas es posible que la aseguradora no indemnice al asegurado económicamente.

2.- Daños estéticos. Los rayones, desconchones, huellas de impacto u otras marcas que sólo son defectos estéticos y que, por tanto, no dan lugar a la rotura y no impiden la visibilidad.

3.- Elementos que no sean de serie como techos solares o espejos.

4.- Lunas del remolque. En la mayoría de los casos la cobertura de lunas no se extiende a los vehículos de remolque.

Carglass® se ocupa de las gestiones con tu compañía aseguradora

Por nuestra experiencia, nuestra amplia red de talleres con más de 220 centros propios  y la valoración de nuestros clientes de un 4,8 sobre 5, Carglass® es la empresa líder en reparación y sustitución de lunas.

Tenemos acuerdos con prácticamente todas las compañías aseguradas y nuestro equipo se  encarga de todos los trámites con ellas para que tú no tengas que preocuparte por nada.

Así que si necesitas nuestra ayuda, estaremos encantados de ayudarte con la reparación o sustitución de las lunas de tu vehículo. Y recuerda que, además, ahora también tenemos a tu disposición escobillas, tratamiento antilluvia y el servicio de laminado de lunas.

¡Pide Cita!

¿Tengo que pedir mi tarjeta de ITV tras la sustitución de mi luna?

Si se te ha roto el parabrisas y has tenido que sustituirlo, quizás echarás de menos la pegatina que llevabas de haber pasado la ITV. En Carglass® siempre que podemos la salvamos ya que antes de la sustitución la sacamos con un decapador, pero en algunas ocasiones no es posible. Si te ha pasado esto, igual te preguntas ¿puedo pedir a la ITV que me de un duplicado o debo volver pasar la inspección de nuevo?

Tras haber colocado y revisado que todo está correctamente instalado, nuestro técnico  Carglass® del taller donde hayas contratado el servicio te hará entrega de una OT (Orden de Trabajo) donde constarán todos los detalles del servicio realizado. Desde lo propios del vehículo hasta los relacionados con el trabajo, cristal reparado, datos del técnico, taller y compañía de seguro. Haciendo entrega de este documento en tu estación ITV te darán un duplicado de tu pegatina.

Recuerda, para pasar la ITV es fundamental el buen estado del parabrisas y las escobillas. Por eso si tienes un impacto, o un chinazo como se le denomina comúnmente, no lo dejes pasar, ya que no solo supone un peligro para tu seguridad sino que además hará que no pases la revisión y debas si o si pasar por el taller para solucionarlo.

Si estás en esa época del año que tu ITV está a punto de caducar y tienes que hacer la puesta a punto previa recuerda renovar tus escobillas. Puedes pedir cita en cualquier centro Carglass® para cambiarlas fácil y cómodamente.

¡Te esperamos! Para resolver cualquier otra duda relacionado con este tema, nuestro equipo en redes sociales, Facebook o Twitter estarán encantados de ayudarte. ☺

Best of Belron® Talks: Presente y futuro del coche autónomo

La primera jornada de la final nacional del Best of Belron®, nos ha dejado, entre muchos otros eventos, la interesante conferencia de Luis Ignacio Hojas, secretario del Departamento de Ingeniería Civil: Hidráulica y Ordenación del Territorio y líder del proyecto “Experiencia 1.000.000 Km” en Vehículos Automatizados. El profesor Hojas ha dibujado el presente y futuro del coche autónomo, el cual ha definido “no como ciencia ficción sino como una realidad con la que ya convivimos”.

Si nos basamos en datos de Google, la compañía declaró en 2016 que su coche autónomo recorrió 1,5 millones de kilómetros y redujo su ratio de desvinculación –las veces en las que el conductor tiene que tomar el mando del vehículo- a 0,12 veces cada 1.000 kilómetros, es decir, solo una vez cada 8.000 kilómetros.

¿Cuáles son las 3 claves del coche autónomo para Hojas?

1.- La actualización de software como cualquier otro sistema electrónico
El coche electrónico requerirá de un mantenimiento y actualización de software constantes. Por tanto podremos implementar mejoras y tener control del proceso de evolución.

2.- Revolución en la movilidad
Estamos viviendo un proceso disruptivo en la movilidad. Como el que sucedió en la informática en los años 90, cuando nos sorprendió la velocidad con la que avanzaron las redes. De las tarjetas perforadas a los smartphones han pasado solo 25 años, y probablemente suceda lo mismo en la movilidad. Los cambios van a ser muy rápidos, porque los usuarios vamos a exigir coches con niveles altos de automatización.

3.- El mantenimiento
El mantenimiento preventivo de los coches autónomos va a ser vital para la correcta implantación de esta tecnología. Tanto las compañías aseguradoras, como los fabricantes se verán obligados a realizar mantenimientos estrictos de vehículos con conducción autónoma para evitar responsabilidades en accidentes o problemas relacionados con la seguridad.

Más eficiencia y seguridad, pero no siniestralidad cero

La conducción autónoma aportará ventajas a la sociedad, pero con ella no alcanzaremos el objetivo ideal de las cero muertes en accidentes de tráfico. “Cuando los coches estén conectados y sean autónomos, habrá menos atascos, los coches se conducirán de un modo más eficiente y ganaremos en eficiencia y economía así como en seguridad, pero se equivocan los que piensan que llegaremos a una siniestralidad cero. Los ascensores de hoy en día, aparatos bien conocidos y seguros, siguen teniendo siniestralidad. Las cifras de accidentes y las víctimas van a disminuir de forma drástica, por lo menos en un 90%, porque prácticamente se eliminará el error humano”, aseguraba el profesor Hojas. Y finalizaba su charla con esta reflexión “Surgirán nuevos problemas, coches mal utilizados, hackers que desestabilizarán sistemas o errores de funcionamiento de las máquinas y tendremos que aprender cómo enfrentarlos”.

¿Un cristal con un impacto siempre acaba rompiéndose?

En Carglass® somos especialistas en la reparación y sustitución de cristales de automóvil y por eso nos esforzamos en estudiar e investigar todos y cada uno de los aspectos relacionados con el daño o rotura de una luna. ¿Qué sucede tras el impacto? ¿Qué factores determinan que el cristal acabe rajándose por completo?

Lo hemos investigado en nuestro estudio “Alucinante viaje al centro de un impacto” y aquí están los resultados:

Una vez se ha producido un impacto es solo cuestión de tiempo que el cristal de nuestro coche acabe agrietándose y rompiéndose. La razón principal es que los parabrisas por cómo están fabricados y diseñados para su función de seguridad y protección estén constantemente sometidos a tensiones de carácter estructural, material y ambiental que hacen que una simple raja o chinazo pueda acabar rompiendo el cristal.

¿Cuáles son estas tensiones?

1.- El proceso de fabricación. Implica el corte y doblado del vidrio, utilizando un molde para crear la curvatura requerida. Se inserta, además, una capa de plástico para laminar el cristal y que no se rompa en mil pedazos cuando se raje, protegiendo así a los ocupantes del vehículo de cortes. Como veis es un proceso complejo que deja un estrés residual en el propio parabrisas.

2.- Los adhesivos. Los parabrisas se unen al vehículo con adhesivos de poliuretano, cuyo endurecimiento puede ir acompañado de un cierto grado de contracción volumétrica que puede ejercer una tensión adicional.

3.- Componente estructural. El parabrisas es un componente estructural que aporta rigidez a la carrocería del vehículo, y evita que el techo se aplaste. Como forma parte de la estructura del coche el parabrisas recibe presiones en la carrocería cuando aceleramos, frenamos y en las curvas durante la conducción.

Y eso no es todola carrocería de un vehículo se expande y contrae con los cambios de temperatura causando alteraciones que se transmiten al parabrisas, alterando sus patrones de tensión. Además que el propio cristal también sufre al soportar la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior del vehículo, cambios bruscos de interior a exterior, con aire acondicionado y calefacción.

4.- El pavimento. Al parabrisas llegan vibraciones procedentes de los baches del pavimento y de las mismas ruedas al circular que pueden provocar que un impacto acabe rompiéndose definitivamente.

Ahora que conoces mejor por qué tu cristal puede acabar rompiéndose, no lo dejes pasar. Evita que un impacto, chinazo o raja acabe con todo tu cristal y repáralo a tiempo, en Carglass® solo necesitamos 30 minutos. ¡Pide Cita!

Investigación: Así se rompe un parabrisas tras sufrir un impacto

En Carglass somos especialistas en la reparación y sustitución de cristales de automóvil y por eso nos esforzamos en estudiar e investigar todos y cada uno de los aspectos relacionados con el daño o rotura de una luna. Resumimos buena parte de todo lo aprendido en este ‘Alucinante viaje al centro de un impacto’, cuya primera parte se centró en cómo se produce el daño al cristal. En esta segunda entrega abordaremos lo que sucede tras el impacto y qué factores determinan que el cristal acabe rajándose por completo. Una profunda investigación: Belron Technical, universidades e institutos Una vez se ha producido un impacto (en la primera parte de este estudio te explicamos cómo, cuándo, dónde y por qué se generan) es solo cuestión de tiempo que el cristal acabe agrietándose y rompiéndose. El Grupo Belron® tiene su propio departamento dedicado de investigación y desarrollo (Belron Technical) y, además, ha encargado numerosos estudios con diferentes universidades e institutos para tener el máximo conocimiento científico en esta materia y determinar qué factores inciden en el proceso de fractura de un vidrio. Se han realizado diferentes estudios técnicos con la Universidad Metropolitana de Swansea y el Instituto MIRA (estrés generado en un cristal por los cambios de temperatura) con sede en el Reino Unido; y con la Universidad Ecole Central de Lyon (resistencia de un parabrisas ante una carga cíclica) y el Instituto Ceram en Francia (sobre las tensiones típicas transmitidas al vidrio sobre varias superficies de carreteras); además de otro tipo de estudios, como los realizados en España con FESVIAL (‘El parabrisas y su aportación a la seguridad vial’) o con el RACC (‘La siniestralidad de las lunas en España’). Lo que sabemos de la resistencia del cristal A. A. Griffith publicó en 1921 la primera teoría para explicar el mecanismo de fractura del vidrio y por qué la resistencia real de este material es mucho más baja que su resistencia teórica. En sus investigaciones determinó que el estrés necesario para que un impacto se agrande es inversamente proporcional al tamaño del impacto. Es decir, cuánto más grande sea el daño, menos fuerza será necesaria para aumentar su tamaño. Por otro lado, a medida que aumenta el tamaño del impacto, se reduce la resistencia del parabrisas en su conjunto. S. Wiederhorn profundizó en esta teoría, y en 1967 publicó un estudio que demostraba que el crecimiento de un impacto en un vidrio también depende de la humedad del ambiente. Las diferentes y variadas fuentes del estrés que recibe un parabrisas Los parabrisas están constantemente sometidos a tensiones provocadas por una serie de factores materiales y físicos que actúan en combinación. Este estrés viene, en primer lugar, de la propia fabricación y diseño del parabrisas. El proceso de fabricación implica el corte del vidrio y el doblado de las dos partes, utilizando un molde para crear la curvatura requerida; y la inserción entre ellas una capa de plástico para laminar el cristal y que no se rompa en mil pedazos cuando se raja. Este proceso puede dejar un nivel de estrés residual ‘congelado’, cuyo grado puede variar de un lote a otro, e incluso de una parte a otra del parabrisas. Además, el parabrisas tiene un tamaño y forma particulares, con complejas curvaturas. Su propia orientación, inclinación y distribución de masas, también le genera tensiones. En segundo lugar, los parabrisas se unen al vehículo con adhesivos de poliuretano, cuyo endurecimiento puede ir acompañado de un cierto grado de contracción volumétrica que puede ejercer una tensión residual adicional. Además, dos vehículos idénticos pueden ser sutilmente diferentes entre sí (por sus tolerancias dimensionales) y el adhesivo empleado, también puede variar ligeramente en propiedades de un lote a otro; así que cada parabrisas tendrá un patrón de tensión diferente. En tercer lugar, el parabrisas está diseñado para actuar como un componente estructural que aporta rigidez a la carrocería de un vehículo, así como de resistencia al aplastamiento del techo. Al formar parte de la estructura, el parabrisas recibe presiones procedente de las fuerzas G que torsionan la carrocería en las aceleraciones, deceleraciones y curvas que se producen en la circulación del vehículo. Y eso no es todo… La carrocería de un vehículo se expande y contrae con los cambios de temperatura. Al ser una estructura volumétrica compleja, la naturaleza de la expansión o contracción puede variar considerablemente de un modelo a otro. Como el vidrio y el acero o el aluminio tienen diferentes coeficientes de expansión (y diferentes velocidades de expansión o contracción), los cambios de temperatura pueden causar alteraciones en la carrocería que se transmiten al parabrisas, alterando sus patrones de tensión. Y el propio cristal también sufre al soportar la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior del vehículo, o cambios bruscos, como cuando tratamos de descongelar el parabrisas con agua caliente o le enchufamos el aire frío del aire acondicionado en verano. Por último, al parabrisas llegan vibraciones cíclicas procedentes de los baches del pavimento y de la propia rodadura al circular; y de la carga del viento, según el tamaño, forma y el ángulo de inclinación del cristal. Por ejemplo, el paso por un badén a una velocidad de 30 km/h genera hasta 5G de aceleración en el parabrisas. ¿Cómo y por qué se agranda un impacto? A. A. Griffith ya demostró en 1921 una pieza dañada de vidrio es mucho más débil que una parte no dañada y que cuanto mayor es el impacto, menos tensión (o fuerza) se necesita para hacerlo crecer más. Wiederhorn certificó en 1967 que, incluso con tensiones extremadamente pequeñas y en presencia de humedad, un impacto crece de forma continuada, puede que solo molécula a molécula, pero sin parar. Y los estudios realizados por Belron Technical han demostrado que la temperatura y sus variaciones también afectan al crecimiento del daño en el parabrisas. De esta forma, la velocidad de crecimiento dependerá de la unidad concreta del parabrisas, el tamaño del impacto, las tensiones que recibe el cristal, los cambios de temperatura y la humedad del ambiente. Cuando la combinación de todos esos factores –lo que antes o después, sucederá con el uso cotidiano- haga que se supere un umbral necesario, el parabrisas colapsará. En los experimentos realizados con una temperatura externa de -10ºC, el 81% por ciento de los parabrisas se rompió en menos de cinco minutos tras encender la calefacción. A -5º, esa tasa es del 70% e incluso a 0 ° C sigue siendo muy alta: un 59%. Esas mismas pruebas se realizaron con parabrisas reparados por Carglass y ninguno se rompió. En otra prueba se calentó el parabrisas a 80º (temperatura que puede alcanzar en un día soleado), con el interior del coche a 30º. Aunque el parabrisas no colapsó en ese momento, el impacto creció visiblemente, por lo que en varios ciclos similares acabará rompiéndose. Al final, todas las investigaciones realizadas llegan a las mismas conclusiones. La primera, que un cristal con un impacto siempre acaba rompiéndose, es solo cuestión de tiempo que lo haga. La segunda, que un cristal reparado recupera su resistencia original, por lo que si sufrimos un impacto es de vital importancia ir a repararlo antes de que alcance un tamaño que lo convierta en irreversible.

5 innovaciones a las que nos hemos acostumbrado en los coches modernos

En los últimos años, la industria automovilística ha dado un gran salto en cuanto a innovación tecnológica. Los coches modernos integran prestaciones que hasta hace poco tiempo ni siquiera podíamos llegar a imaginar. En la búsqueda de la eficiencia y la seguridad, se ha recorrido un camino plagado de avances que, hoy, todos disfrutamos en nuestro día a día. Tanto nos hemos familiarizado con estos progresos, que casi hemos olvidado cómo han cambiado, para mejor, nuestra forma de conducir.

Te ofrecemos algunos de los que hoy pasan desapercibidos, pero que marcan la diferencia.  

GPS

Estas tres siglas, que corresponden a la denominación en inglés ‘Global Positioning System’ no solo forman parte de nuestro vocabulario habitual cuando hablamos de conducir, sino que son populares también fuera del ámbito de los coches. El GPS, que tuvo orígenes militares, fue, en los años 60, un rudimentario sistema de orientación que se pudo ver por primera vez en algunos prototipos de Toyota, Mazda o Ford. Desde entonces, primero como accesorio y después integrado en el salpicadero, su difusión no ha parado de crecer.

Luces LED diurnas

La Unión Europea obliga desde 2011 a que todos los coches fabricados en cualquiera de sus estados miembros tenga luces de conducción diurna. La razón de mayor peso para ello es el incremento de la visibilidad de los coches que circulan por nuestras carreteras. El hecho de que la mayoría de esas luces sean de tecnología LED hace que su consumo sea respetuoso con el medio ambiente, debido a que son mucho más eficientes que las bombillas tradicionales y no contienen elementos tóxicos.

Asistentes a la conducción

Los asistentes a la conducción han revolucionado la forma de conducir. La diversidad de ellos es enorme y cada fabricante ofrece sistemas distintos, pero aún así se puede destacar a algunos de los más importantes, como el control de velocidad activo, la advertencia de colisión, el frenado autónomo o el asistente de mantenimiento en el carril. Los coches autónomos, en sus diferentes grados del 1 al 5, integran estas tecnologías y son su evolución natural. Los coches autónomos de nivel 5 serán capaces de desplazarse desde un punto A hasta un punto B sin que el conductor tenga que intervenir en nada más que indicarle el punto de destino.

Start-Stop

La búsqueda de una conducción eficiente ha hecho que los fabricantes hayan dado con fórmulas imaginativas y cada vez más extendidas en los coches modernos, como el sistema Star-Stop. Con él, el motor se apaga de manera automática cuando el coche se detiene en un atasco o en un semáforo y vuelve encenderse cuando hay que reanudar la marcha. De esta forma, desciende el consumo de combustible y se reducen las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.

Head-Up Display (HUD)

Cada vez son más los coches modernos que utilizan la tecnología HUD, que consiste en la proyección, en el parabrisas, de toda la información que el conductor necesita. Por ejemplo, la velocidad, las revoluciones y el consumo del vehículo, pero también el estado del tráfico o la distancia hasta la estación de servicio más cercana. Los fabricantes creen que los sistemas HUD aprovecharán en poco tiempo las ventajas que ofrece la realidad aumentada.

Si has sufrido un impacto en el parabrisas, en nuestros centros Carglass puedes repararlo o sustituir la luna con la total confianza de que el sistema HUD funcionará igual de bien que antes. ¡Pide cita ahora!

Mejora tu visibilidad al volante con estos consejos (II)

El verano concentra un gran número de los viajes que realizan los españoles por las carreteras durante el año. El periodo vacacional hace que el coche se utilice mucho más por carretera, lo que significa para muchos conductores cambiar los trayectos cortos y por ciudad por desplazamientos más prolongados y por vías menos conocidas. Tener una buena visibilidad al volante es clave para evitar accidentes. Muchos podrían evitarse con una visibilidad adecuada y poniendo en práctica ciertos consejos fundamentales.

En esta segunda entrega sobre la visibilidad al volante seguimos ofreciéndote información sobre cómo ver con antelación cualquier posible riesgo en la carretera y practicar una conducción segura.

  1.  Evalúa todo lo que nos rodea

Circulamos rodeados de otros vehículos, de peatones o de animales que saltan a la vía. Una conducción segura es la que nos permite detectar posibles riesgos y estar prevenido ante ellos. La llamada ‘conducción defensiva’ analiza todo, desde el estado del asfalto hasta los cruces y salidas. Y lo hace sin caer en despistes innecesarios.
  1. Establece contacto visual

En ocasiones, cuando otro conductor va a ejecutar una maniobra, no sabemos si nos ha visto y si va a tener en cuenta nuestra presencia, lo que evitaría una posible situación de riesgo. A veces, con solo mirar sus espejos retrovisores y establecer contacto visual, podemos asegurarnos. Un rápido cruce de miradas puede evitar más de un disgusto.
  1. Usa los cristales del resto de vehículos

Mirando a través de los cristales de otros vehículos podemos distinguir las luces de frenado de otros coches que circulan más adelante, o ver un obstáculo en la vía aunque no esté inmediatamente junto al nuestro. De esta forma, aunque el coche que va delante de nosotros en la carretera lo esquive de repente, ya estaremos preparados para evitarlo.
  1. Evita los ‘ángulos muertos’ y las zonas oscuras

El llamado ‘ángulo muerto’ del retrovisor es la zona que estos espejos no alcanzan a captar por el diseño del coche. Cuando circulan entre vehículos, las motocicletas pueden introducirse en estos ángulos. En cuanto a las zonas oscuras, son aquellas que nos impiden tener visibilidad, por ejemplo en las bajadas de viajeros de los autobuses.
  1. Disminuye el daño de los deslumbramientos

Los deslumbramientos son un importante factor de riesgo durante la conducción. Para aminorar el daño que producen debemos tener unas buenas gafas de sol y un parabrisas en perfecto estado. El cristal no solo debe estar limpio, sino que también debería estar libre de arañazos ni impactos, ya que la suciedad y los desperfectos originan reflejos peligrosos. La mejor forma de reaccionar ante un deslumbramiento es no mirar a la fuente de luz y dirigir la mirada hacia alguna referencia que nos deje seguir circulando sin abandonar el carril. Podemos bajar la vista hacia la derecha y buscar el borde del arcén, mientras controlamos el resto de la vía con una visión periférica. Si el deslumbramiento es por detrás, tendremos que voltear el retrovisor central a su posición nocturna.

Circular con un parabrisas con arañazos, sucio o con impactos es el equivalente a lo que sucede cuando llevamos unas gafas en esas condiciones, que terminamos por acostumbrarnos a ello. Solo cuando subimos a otro vehículo con la luna delantera en buen estado somos conscientes de la diferencia. Revisa cada poco tiempo el estado de las lunas de tu coche y cambia las escobillas al menos una vez al año.

En Carglass podemos sustituirlas, además de ofrecerte el mejor servicio de reparación y sustitución de lunas. En 2016 la compañía, con más de 18 años de experiencia, realizó más de 530.000 servicios en sus centros especializados. Confía en nosotros y ¡pide cita ahora!

Impacto en el parabrisas: cómo, cuándo y por qué

Para la mayoría de los propietarios de coches, sufrir un impacto en el parabrisas es una incidencia a la que han tenido que enfrentarse más de una vez. Parece algo inherente a la propia conducción, sobre todo en carretera. Pero, ¿qué factores influyen en que ello suceda? Aunque en apariencia parezca limpio, el asfalto nunca lo está del todo. Ni su diseño, con caídas hacia los laterales, ni la propia circulación de los vehículos, que ‘barren’ debido a su desplazamiento, es suficiente para impedir que muchos elementos depositados sobre el suelo, o que caen de vehículos de carga, se proyecten desde el neumático del coche que nos precede.

¿Cómo se origina la gravilla?

La gravilla que no ha caído al asfalto desde algún camión de obra se puede generar por la propia descomposición, progresiva, del asfalto. Las carreteras en mal estado, las que están siendo reasfaltadas y, también, las recién construidas, producen gravilla. Por otra parte, el tránsito de camiones cerca de los extremos de la vía también puede ser responsable de la aparición de estos pequeños elementos, así como los daños por inundaciones y corrimientos de tierra y otros, como el derrame de material de obra.

¿Dónde se producen más impactos en España?

Carglass, en colaboración con el RACC, realizó un estudio en 2009 para dar respuesta a esta pregunta. El dato más esclarecedor que pudo extraerse de él es que, en contra de lo que se pueda pensar, las regiones con mayor densidad de vehículos presentan una siniestralidad del parabrisas inferior a aquellas con menor densidad. La explicación es que la clave no está en la densidad del tráfico, sino en el mantenimiento recibido por esas vías, que también es mayor. Aquellas Comunidades con menor inversión por kilómetro de carretera ofrecen una siniestralidad del parabrisas mayor. El promedio de siniestralidad de parabrisas era de un 6% en toda España, con Castilla y León como la región con mayor índice de siniestralidad (8,7%) y Baleares con el menor (1,9%).

¿En qué época del año se rompen más los parabrisas?

Las temperaturas extremas del verano y el invierno hacen que los cambios de temperatura en el parabrisas del coche sean rápidos, lo que hace que sean las dos estaciones en las que más cristales se rompen. Si un parabrisas está dañado por un impacto, el calor y el frío extremos harán que se rajen antes.

¿Por qué se deteriora el asfalto?

Las propiedades de cada asfalto dependen del tipo de material en el que esté fabricado. En invierno es habitual que en algunas zonas se hiele, mientras que en verano se dilata debido a las altas temperaturas, lo que genera la aparición de grietas por las que entra agua. Cuando ésta se hiela, produce fracturas. Además, el hecho de que se filtre a capas subterráneas hace que surjan cavidades que pueden ceder por el peso de los vehículos.

¿Qué partes del parabrisas son las más dañadas?

El Grupo Belron ha realizado varios estudios que evidencian que el mayor porcentaje de impactos ocurren en el tercio inferior del parabrisas (un 56%) y en el central (un 44%). Apenas hay diferencia entre los tercios izquierdo y derecho, mientras que el central recibe más impactos que la parte superior del parabrisas. Cuando un cristal laminado moderno, que tiene cerca de 5 mm. de espesor (dos capas de 2 mm. y el laminado entre ellas, de 1 mm.),  recibe un impacto, se genera una marca en forma de estrella compuesta por micro-grietas que irradian desde el centro. Cada una de ellas puede crecer y agrietarse más.

Carglass, líder en sustitución y reparación de lunas

Con una trayectoria en España de más de 18 años, Carglass es la primera compañía en reparación y sustitución de lunas de cualquier marca, modelo o antigüedad. Cuenta con 222 centros propios y 98 Talleres Móviles con sistema integrado para cubrir la totalidad del territorio nacional. Carglass España forma parte del Grupo Belron, líder mundial y único especialista del sector que ofrece servicios a nivel internacional con presencia en 34 países y una plantilla de 25.600 personas.

Viaja seguro con tus cristales en perfecto estado gracias al servicio de reparación de lunas de Carglass. ¡Pide cita ahora!

Mejora tu visibilidad al volante con estos sencillos consejos (I)

Tener poca visibilidad, ya sea por las condiciones climatológicas, porque el parabrisas está sucio o por otro motivo, está considerado como uno de los mayores riesgos al volante. Hoy sabemos que 9 de cada 10 datos que le llegan al conductor durante la conducción lo hacen por la vista. Por otra parte, en 1 de cada 2 accidentes de tráfico no haber visto al otro vehículo, o no haberlo hecho a tiempo, es la razón principal del suceso. Si quieres disfrutar de mejor visibilidad al volante, te ofrecemos una primera entrega de sencillos consejos para hacerlo.
  1. Mira más allá

Levantar la barbilla y mirar a lo lejos evitará que tengas que hacer constantes correcciones en el volante para mantener el coche en el carril. Además,  podrás anticiparte y aumentará tu tiempo de reacción para evitar un accidente. Si solo prestamos atención a lo que pasa en unos metros por delante de lo que nos precede, no apreciaremos a tiempo, por ejemplo, el frenazo en autopista que da lugar a una retención. Un error de los conductores inexpertos es mirar constantemente a la derecha y hacia las zonas más próximas a la parte frontal del coche. La habilidad de mirar bien al frente hay que entrenarla, y se complementa con otras estrategias de visualización, como los barridos.
  1. Haz barridos visuales

Diferenciamos entre barridos de mirada transversales (de lado a lado) y longitudinales (desde cerca hacia más lejos). En ciudad, debido a que vamos más despacio, los barridos longitudinales serán más cortos y aumentarán los transversales, para vigilar las entradas a la vía desde los lados. En autopistas y autovías debemos llegar lejos con la mirada y realizar frecuentes barridos longitudinales hacia el capó. En carreteras convencionales sí será inevitable mirar a izquierda y derecha con frecuencia.
  1. Usa la visión periférica

Consiste en la habilidad de captar y reconocer la información o movimiento que se desarrolla alrededor del objeto o punto concreto sobre el que hemos fijado la visión. Con ella nuestro campo de visión pasará de los 120º a los 180º. Es una habilidad que también puede entrenarse y que suele estas más desarrollada en personas que practican deportes de equipo. Nos permite apreciar si ocurre algo en los extremos de nuestro campo de visión. Si es el caso, tardaremos 0,5 segundos en girar la cabeza y enfocar esa situación.  
  1. Ten presente el efecto túnel

Cuanto mayor es la velocidad, más información por segundo recibe nuestro cerebro. Para su procesamiento, limitamos esa información; por ejemplo si en parado nuestro campo de visión es de 120º, a 65 km/h se reduce hasta los 70 grados, mientras que a 100 km/h el campo de visión baja hasta solo 42°. A partir de 130 km/h solo tendremos 30º de visión.
  1. Mira a los puntos de escape

Dirigir nuestro coche hacia el lugar al que miramos es algo que, sin querer, tiende a ocurrirnos en situaciones de riesgo. Algo que nos puede jugar una mala pasada en una situación de peligro; por ejemplo, un coche cruzado en la vía contra el que podemos chocarnos. Cuando detectemos un peligro siempre debemos mirar hacia los puntos de escape de esa situación.

Prestar la atención necesaria a los cristales de tu coche y revisarlos periódicamente hará que tu visibilidad mejore. Además, podrás comprobar el estado de un elemento que aporta resistencia estructural al automóvil y sobre el que se abre el airbag del copiloto en caso de colisión. Un parabrisas con un impacto podría no soportar el techo del vehículo en caso de vuelco o romperse al recibir la fuerza del airbag del acompañante.

Por todo ello, te recordamos que en cualquiera de nuestros 222 centros propios o gracias a nuestro servicio de Unidad Móvil puedes reparar o sustituir los cristales de tu vehículo, con las mejores garantías de calidad y en tiempo récord. ¡Pide cita ahora!

Luces de conducción diurna para una conducción segura

Cuando hablamos de conducción segura, solemos prestar atención a aspectos del vehículo relacionados con la seguridad pasiva (cinturones de seguridad, airbag, cristales, etc.) o la seguridad activa (sistemas de frenado, suspensión, estabilidad, etc.). En este último apartado es donde entra en juego la iluminación, un factor clave tanto para ver en la carretera como para ser vistos. Las luces de conducción diurna, llamadas también DRL por sus siglas en inglés (Daytime Running Lamps), se encienden de forma automática cuando se produce el encendido del motor. Debido a que emplean halógenos de bajo consumo o diodos LED, el coste de su uso es mínimo. Su uso previene un gran número de accidentes. A continuación te ofrecemos importante información sobre ellas.

Ofrecen más seguridad

  • Ayudan a frenar 100 metros antes. En carretera y buenas condiciones generales de visibilidad, un vehículo que equipa luces de conducción diurna o de cruce es visto 100 metros antes que otro que circula con las luces apagadas. El dato, aportado por la DGT tras un estudio en profundidad sobre la materia, deja clara la relevancia de este dispositivo para anticiparse a un accidente.
  • Participan directamente en la conducción. En el 50% de los accidentes de tráfico, la principal causa del siniestro es no haber visto o no haber visto a tiempo al otro vehículo implicado, un porcentaje que sube hasta el 80% cuando se trata de un cruce o una intersección. La mejora de la visibilidad no solo beneficia a los coches, sino que también peatones, ciclistas y motociclistas se benefician del uso de las luces DRL en las vías.

Son obligatorias en la Unión Europea para los turismos nuevos

Desde 2011, todos los coches fabricados en los 27 países miembros deben equipar luces de conducción diurna, aunque la obligatoriedad no se extiende a los coches que ya estaban en uso antes de que se implantara la normativa. En todo caso, su uso es recomendado por la UE y por la Dirección General de Tráfico (DGT), que aconseja a los conductores sin esta tecnología que, en su defecto, activen las luces de cruce durante el día, sobre todo en los meses de menor luz del año.

Su uso no debe alterar la conducción

Las luces de conducción diurna no sustituyen al resto de la iluminación del vehículo, puesto que están concebidas y fabricadas para funcionar durante el día y no para iluminar. Su efectividad es la mayor, por lo tanto, cuando el conductor mantiene los mismos hábitos de conducción segura que tendría si no contara con el sistema.

Luces respetuosas con el medio ambiente

Las luces LED que equipan la gran mayoría de los vehículos con luces de conducción diurna son mucho más eficientes que otras bombillas, porque requieren menos de la mitad de energía que una bombilla tradicional. Duran 6 veces más, emiten menos carbono y no tienen en su interior mercurio ni vapor de mercurio, lo que las convierte en más respetuosas con el medio ambiente. Su vida útil puede alcanzar las 50.000 horas, una cifra muy superior a la de cualquier otro tipo de lámpara.

Viaja seguro con tus cristales en perfecto estado gracias al servicio de reparación de lunas de Carglass. ¡Pide cita ahora!