Revisar las escobillas del limpiaparabrisas y otros consejos básicos

escobillas del limpiaparabrisas

Tu coche requiere ciertos cuidados periódicos que, de no recibir, pueden acortar su vida útil y tener consecuencias indeseadas para ti. Ya uses tu coche a diario o esporádicamente, en recorridos urbanos o en largos trayectos, hay una serie de aspectos a los que debes prestar atención si no quieres que un día te supongan un contratiempo. Revisar las escobillas del limpiaparabrisas cada poco tiempo es una de esas labores rutinarias que pueden marcar la diferencia, pero no es la única.

Revisa las escobillas del limpiaparabrisas

Las escobillas pueden verse dañadas por las heladas, la humedad y otros factores. Sus gomas pueden agrietarse y pudrirse, lo que significa que no solo no cumplirán con su función, sino que incluso pueden contribuir a rayar el parabrisas. Con una frecuencia de uso normal, lo ideal es cambiarlas cada 12 meses. Una buena época para hacerlo es después del verano, primero porque cuando aumentan las temperaturas es cuando más sufren y, segundo, porque estaremos mejor preparados para afrontar las lluvias del otoño.

Comprueba el estado de los neumáticos

Son el único contacto de tu coche con el suelo y nunca deberían estar demasiado desgastados ni presentar un inflado escaso o excesivo. Con unos neumáticos desgastados la adherencia se reduce y la distancia de frenado aumenta, en especial con suelo mojado. El límite legal de profundidad del dibujo es de 1,6 mm., pero es aconsejable sustituirlo por unos nuevos antes de llegar a esa cifra. Las guías del propio neumático son una mera orientación; si los reemplazamos antes, ganaremos en seguridad. Si dedicamos un poco de tiempo a revisarlos evitaremos que la distancia de frenado aumente y el riesgo de reventones, además de un exceso en el consumo de combustible. Si detectamos vibraciones o un desgaste anómalo, es hora de visitar el taller porque puede ser el síntoma de un mal alineado.

Examina el nivel de aceite

El aceite es el líquido más importante de todos los que tiene tu vehículo en su interior. Hasta el punto de que si el coche dejara en algún momento de tenerlo, se producirían daños irreparables en el motor. Será difícil que llegues a ese extremo, porque los actuales coches activan un testigo en el cuadro de mandos cuando se llega a un nivel bajo. Aún así, es conveniente revisar una vez al mes el nivel para evitar sorpresas, como por ejemplo que el testigo ‘salte’ cuando estamos en pleno viaje, ya que la reposición se debe hacer cuanto antes (siempre con el coche con el motor frío y estacionado sin pendiente).

Presta atención a tu parabrisas

Además de su función obvia de protección durante la conducción, el parabrisas es clave en la seguridad del coche, puesto que contribuye a su rigidez estructural. Si notas que este cristal delantero ha sufrido un impacto, por leve que te parezca, debes estar alerta, porque puede poner en riesgo todo el parabrisas si se hace más grande. Por norma general, si el tamaño del impacto no supera el de una moneda de 2 euros y se encuentra a menos de 6 centímetros del borde de la luna, en Carglass podemos realizar su reparación de forma rápida y efectiva. Si es mayor, lo más aconsejable es su sustitución por un nuevo cristal. Aprovecha las ventajas que te ofrece el servicio de reparación de lunas homologadas de Carglass. ¡Pide cita ahora!

 Recuerda que además de tomar estas precauciones, no debes retrasar tu cita periódica con el taller para realizar las revisiones que indica el fabricante. Los cambios de  aceite y de filtros y otras tareas, como la sustitución de la correa de transmisión en su momento, harán que puedas disfrutar durante muchos años de tu coche.

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario


1 + = diez